Eran las 2 de la madrugada, y la mansión Becker se mantenía despierta, iluminada en medio de la penumbra. La seguridad estaba reforzada, los guardias se movían con cautela entre las sombras, sus armas listas para cualquier amenaza. El ambiente era denso, sofocante, cargado de dolor y respeto. La matriarca de los Becker tenía claro y fuerte su legado que quedaría flotando como un fantasma entre los presentes.
Lilith se encontraba en el despacho Secreto cuando le informan que los de la Mafia Rusa