Bárbara
Bárbara se percató de que, aunque no llevaba corbata, Bastián a veces parecía buscarla instintivamente, como si fuera parte de su uniforme diario.
Al no encontrarla, murmuraba por lo bajo, probablemente maldiciones, aunque Bárbara solo alcanzaba a escuchar el ritmo apagado de sus palabras. Quiso reír, pero se contuvo. Era raro verlo fuera de su zona de confort, cruzado de brazos y con los ojos cerrados, aparentemente al margen del mundo.
Desde esa perspectiva se dio cuenta que Bastián er