Valeria, con el corazón acelerado, se arrodilló junto a Isabel, tratando de reanimarla. La respiración de su hermana era superficial, y su rostro mostraba una palidez alarmante. Sin perder tiempo, comenzó a aplicar los primeros auxilios mientras aguardaba la llegada del médico.
—¡Isabel, por favor, reacciona! —murmuró, sintiendo que el tiempo se detenía. La angustia la invadía al pensar en lo que podría suceder si la ayuda no llegaba pronto.
Afuera, Tania se alejaba de la mansión, su mente lle