Al día siguiente, la luz del sol se filtraba suavemente a través de las cortinas, iluminando la habitación donde Guillermo y Valeria habían compartido una noche de pasión y promesas. Valeria despertó lentamente, sintiendo el calor de Guillermo a su lado. Un suspiro de satisfacción escapó de sus labios mientras recordaba la intensidad de la noche anterior. Sin embargo, la realidad de su situación pronto la golpeó con fuerza.
Con cuidado, se levantó, tratando de no despertar a Guillermo. Necesita