Valeria se acercó a la puerta con el corazón acelerado, nerviosa en vista de la molestia de Guillermo ante la visita de Javier. Al abrir la puerta, se encontró con Javier, quien la saludó con una sonrisa y un ramo de orquídeas, sus flores favoritas.
—Hola, Valeria —dijo Javier, extendiendo las flores hacia ella—. Pasé por una floristería y recordé que son tus favoritas.
Valeria sintió un nudo en el estómago; la belleza de las orquídeas contrastaba con la tormenta emocional que la envolvía.
—Gra