CAPÍTULO 51
Lucía se sentía incómoda sentada en ese gran escritorio a la par de Alexander.
Se removió incómoda, ajustando la falda de su traje sastre gris. Miró el reloj digital en la esquina de la pantalla de la computadora por décima vez en los últimos cinco minutos. Las 10:45 AM.
En el barrio Los Olivos, en ese preciso momento, el camión de Distribuidora Veterinaria del Norte estaría estacionando frente a su clínica.
Era día de proveedores.
Desde el día uno, hacía cinco años, cuando abrió la