CAPÍTULO 47
Minutos antes de que Alexander saliera de la casa de Lucia…
Lucía se sentó frente a ellos en la alfombra, buscando sus miradas esquivas.
— Bueno... —empezó ella, intentando inyectar una normalidad que no sentía—. Ha sido una noche larga. Demasiadas palomitas, ya nos hemos desvelado lo suficiente.
Mateo no sonrió. Levantó la vista y clavó sus ojos oscuros en los de ella. Tenía preguntas. Preguntas que no podían esperar hasta mañana.
— Lucía —dijo el niño, con una seriedad que le añad