CAPÍTULO 39
Lucía, Alexander y Alina desayunaban con una naturalidad brutal, como si fuera rutina compartir la mesa entre una veterinaria, su asistente y el magnate dueño de la mitad de la ciudad. Alexander había encargado cruasanes y café recién hecho a primera hora, demostrando una vez más que su capacidad logística funcionaba igual de bien para mover contenedores que para conseguir desayuno caliente en un barrio residencial.
Lucía estaba revisando unos correos en su celular mientras masticab