CAPÍTULO 124
Cuando Alexander y Lucía cruzaron el salón principal, la escena que los recibió era imponente. Toda la familia, absolutamente toda, estaba reunida.
Ricardo y Eleonor estaban de pie cerca de la chimenea apagada. Al ver entrar a su hijo y a su nuera, la actitud de Ricardo cambió visiblemente. Se separó de su esposa y caminó hacia Lucía con una calidez que sorprendió a los presentes, rompiendo la formación rígida.
— Lucía, hija —dijo Ricardo, dándole un beso en la mejilla y apretando