Capítulo 129. Aerolíneas Zagreb
Félix estaba sentado en una de las habitaciones de la clínica más importante y costosa de toda la ciudad eterna, y por ende, una de las mejores de todo el país.
Acariciaba el corcho de una botella que había abierto un par de minutos atrás mientras estaba más pensativo que nunca.
En ese momento, Urdaneta entró en la habitación y se acercó a él para decirle algo al oído.
—La señorita Ximena no abordó el avión, señor—, dijo Urdaneta en voz muy baja.
Félix asintió con la cabeza.
—Seguramente el