Capítulo 130. Una vez ladrona, siempre ladrona.
Las chicas del bar regresaban a su pequeña habitación luego de toda una noche de trabajo duro.
Algunas se quitaban la ropa hasta quedar completamente desnudas mientras que otras sólamente se quitaban las pelucas o el maquillaje.
Fue en ese momento cuando la puerta de la habitación se abrió de golpe y los proxenetas entraron sin ningún problema acompañados del encargado del bar.
Las chicas comenzaron a temblar de miedo, en especial Adelina. Ellas sabían perfectamente que cuando esos hombres e