Capítulo 116. ¡Feliz cumpleaños pequeño!
—1... 2... 3...—, contaba el proxeneta que había comprado a Adelina—, 8... 9... y 10...
Adelina estaba parada de espaldas a ese hombre mientras él la azotaba sin piedad con su cinturón. Ella se había ya acostumbrado a ese tipo de cosas. Así que sólo cerraba los ojos con cada golpe y su rostro se mostraba inexpresivo.
—¡Ahora sí!—, dijo el proxeneta después de haber azotado a las 10 mujeres que vivían dentro de esa habitación—, ¿Me van a decir quién se robó el dinero?
Las 10 mujeres se quedaro