Frente al edificio donde los Herrera y los Suárez convocaron la rueda de prensa conjunta, decenas de medios ya estaban listos. En un salón lateral, Adrián Herrera permanecía con el rostro sombrío.
Ninguno de sus decenas de mensajes había recibido respuesta.
Volvió a marcar el número.
Esta vez solo respondió una voz mecánica y fría:
—El número que usted marcó está apagado…
¿Apagado?
Adrián apretó con fuerza el móvil. Los padres de Valentina también se acercaron.
—Adrián, ¿lograste contactar a Val