70. Una habitación sin sombras
A la mañana siguiente, James ya estaba esperando en la sala cuando Emma salió del dormitorio. Llevaba un traje sencillo, sin corbata.
—He reservado una sala de reuniones —dijo en voz baja—. Neutral. Sin prensa. Sin teléfonos.
Emma asintió.
—Bien.
El trayecto transcurrió sin conversación. El coche avanzaba por calles oscurecidas por la lluvia, aún húmedas desde la noche anterior. Emma miraba por la ventana, mientras sus pensamientos regresaban una y otra vez a la voz de la grabación: la entonaci