Karen revisó una vez más el correo que le había llegado sobre su nuevo paciente. Habían llegado en el lugar indicado, daban ya las seis, se bajó del auto y Christian también. Éste se acercó a abrir el maletero y sacó de él su bolsa, ella lo tomó.
—Cuando termines avísame, estaré cerca, vendré a recogerte.
—De acuerdo. —Dijo aceptando el beso que él la estaba dando.
Se despidieron y se separaron. A ella le llegó una llamada de Ivonne mientras se acercaba al edificio.
—Hola Ivonne. —la saludó.
—H