Christian entró en el cuarto con una bandeja de desayuno, lo que había preparado Karen, más un vaso de leche. Ella seguía en la cama con la sábana cubierta hasta el pecho, él en cambio solo se había puesto los pantalones para poder servir a la mujer que le había hecho pasar la mejor mañana de su vida.
Se metió de nuevo en la cama y depositó la bandeja sobre ella.
—Venga, bébete esto primero—le ofreció el vaso de leche.
—Gracias.
Ella tomó el vaso y le dio un trago. Los dos desayunaron en la