CAPÍTULO 5

CAPÍTULO 5

En la dirección cruzó una pequeña cerca y avanzó por un camino de ladrillos rojos, al estar frente a la puerta, aspiró una gran bocanada de aire, cerró los ojos y dio tres golpes.

–Buen día –saludó al hombre que abrió la puerta.

            –¿Viene por el aviso? –preguntó Noah y enseguida se asomaron tres caritas entre sus piernas y a los lados.

            –Sí, así es.

            –¿Tiene experiencia?

            –Sí, trabajé tres años en una guardería y tengo estudios, aquí está mi hoja de vida, certificados y referencias –indicó señalándole un sobre que traía consigo.

            –Pase adelante –pidió el pequeño Leo.

            –Sí, sí, pase por favor, tome asiento mientras reviso sus documentos –solicitó Noah al tiempo de señalarle una silla en el recibidor de la casa.

            –¿Cuántos niños ha cuidado? –interrogó Luca muy serio.

            –Mas de ochenta niños en edades de cero a siete años –respondió la joven con voz suave.

            –Señorita, el trabajo es a tiempo completo, debe mudarse aquí, si la contrato.

            –¿Sí? –cuestionó Leo.

            –Está muy bien calificada, deberíamos contratarla –opinó Lía que había estado leyendo los documentos que Noah iba dejando a un lado a medida que los revisaba.

            –Lía, yo tomaré esa decisión.

            –Nuestra opinión debería contar, ya que somos los niños a cuidar –protestó la niña haciendo un puchero para salirse con la suya.

            –Señorita, estos tres no son niños comunes.

            –Ya lo noté, su forma de expresarse da cuenta de un alto intelecto.

            –¡Contratada! –exclamó Luca.

            –Hay otros aspectos por discutir –interrumpió Noah.

            –¿Cómo cuáles? –indagó Luca.

            –Las reglas de la casa, el monto a pagarle, el horario, déjenme esto a mí, ¿podrían por favor ir a su salón de estudio?

Los tres niños se miraron y con el ceño fruncido se retiraron ante la actitud seria de su tío, pero bajo los ojos sonrientes de la joven que estaba a punto de convertirse en su niñera.

            –¿Qué edad tienen?

            –Cuatro los cumplirán en poco más de un mes, pero parecen mayores.

            –Son maduros. Señor, el aviso decía que son sus sobrinos.

            –¿El aviso dice eso? Yo no sé, lo hizo un amigo mío, ¿qué colocó?

            – “Tío soltero busca niñera para tres niños”

            –No es relevante mi estado civil, pero… ¿decía el sueldo?

            –No, solo la dirección.

            –Mis sobrinos se han educado en casa, le haré una prueba y si la supera el puesto es suyo.

            –Usted mencionó que debo mudarme aquí.

            –Así es, al menos por un tiempo, yo debo ocuparme de otras cosas y no sé nada de niños.

            –Señor, esto le parecerá muy inusual y tal vez atrevido, pero yo vivo con mi madre, está enferma y ahora mismo estamos a punto de perder la habitación que arrendamos por falta de pago, ¿usted podría prestarme algo de dinero y lo descuenta de mi primer sueldo?

            –Todavía no la he contratado, si supera la prueba, hablaremos de eso –dijo con cierta incomodidad–, sígame por aquí señorita…

            –Morelos señor, soy Ava Morelos.

            –No es de aquí.

            –Yo nací aquí, pero mis padres son mexicanos, mi padre era profesor de secundaria.

Noah no comentó nada ante ese dato, siguió caminando delante de ella hasta el área donde los niños se dedicaban a estudiar.

            –Niños, la señorita Morelos compartirá con ustedes una hora, yo estaré observando.

            –¿Vas a evaluarla? –preguntó Leo.

            –Así es.

            –Entonces depende de cómo se desenvuelva con nosotros… ¿se queda? –inquirió Luca.

            –¿Qué aspectos observarás? –quiso saber Lía.

            –Todos –respondió secamente Noah y tomó asiento en una silla aparte.

Seguidamente, Ava dejó su bolso a un lado y se acercó a los niños, sin embargo, el teléfono de Noah sonó y salió de la estancia dejándola sola con los trillizos.

            –Hola niños, me presento formalmente, soy Ava Morelos.

            –Y puede que seas nuestra niñera si pasas la evaluación del tío Noah, pero también debe tomar en cuenta nuestra opinión –señaló Leo.

            –Así es, pero no pensemos en eso ahora, quiero saber de ustedes, sobre sus actividades, qué prefieren para ocuparse y cómo se distraen.

            –Yo soy Luca y el menor de todos –dijo Luca iniciando la conversación–, Leo es el mayor, a él no le va a sacar mucha información, es muy reservado, pero a veces es algo mandón, le gusta leer sobre física cuántica, se ocupa con la robótica y se distrae haciendo cálculos, no bromee con él porque tendría que explicarle lo que dijo. Ahora le hablaré de mí soy muy sociable y no me gustan mucho las reglas, si desea que le obedezca en algo tiene que convencerme de que es bueno para mí.

            –A mí me dicen la soñadora, soy Lía y me ocupo dibujando, cantando o escribiendo. Este cuaderno lo decoré yo misma y aquí anoto todas las ideas geniales que se me ocurren.

            –Y que a veces nos meten en problemas porque todo lo ve diferente –protestó Luca.

            –Luca, no le dijiste que odio los gérmenes y que no comparto mi baño –intervino Leo.

            –Ah sí, no se extrañe si en algún momento anda con guantes por la casa –aclaró Luca.

            –Entiendo, no hay problema y lo tendré muy en cuenta siempre. ¿Me hablan un poco de sus actividades académicas?

            –Mamá pidió permiso para educarnos en casa y llevaba el programa de la escuela estadal, pero hace tres meses que no cumplimos porque no estábamos aquí, así que no sabemos si vino la supervisora –manifestó Leo.

            –¿Puedo ver dónde quedaron?

            –El tío nos puso actividades de acuerdo al programa, aquí están –explicó Lía mostrando los escritorios, Ava recorrió cada uno y encontró que cada cuaderno se parecía a su dueño, el de Leo estaba muy prolijo, el de Lía tenía ilustraciones y el de Luca no seguía bien el margen. No obstante, la lección estaba bien hecha, las respuestas eran correctas y faltaba culminar la actividad de ese día, entonces ella les dijo:

            –¿Qué les parece si terminan lo que tienen pendiente?

            –¿Usted es científica? –inquirió Leo.

            –Lamentablemente no, pero puedo orientarlos en muchas otras cosas.

            –Señorita Morelos, venga por favor –pidió Noah desde el umbral de la puerta, interrumpiendo la conversación.

            –Hasta luego niños, fue un placer compartir con ustedes.

***

En el salón quedaron los tres pequeños y luego de ver la puerta cerrarse intercambiaron impresiones.

            –A mí me gustó la señorita Morelos –señaló Lía.

            –A ti te gusta todo el mundo, ves a las personas en colores pasteles –argumentó Leo.

            –Eso no es malo –protestó Lía.

            –Solo no es objetivo, una breve conversación no la califica, además lo dijo muy claramente, no sabe nada de ciencias, ¿qué podrá enseñarnos? –manifestó el trillizo mayor.

            –En todo caso no creo que el tío esté buscando una maestra para nosotros, solo quiere a alguien que nos atienda –justificó Luca.

            –Yo no necesito que me atiendan, no me gusta que hurguen en mis efectos personales, además estoy grande para tener una niñera, ¿qué vergüenza! –expresó Leo.

            –A mí sí me gustaría tener una –señaló Lía.

            –A mí se me está ocurriendo otra cosa –comentó Luca con una sonrisa que iluminaba sus ojos.

            –Me gusta tu idea –dijo Lía.

            –No la he dicho –protestó Luca.

            –Pero sé que quieres unir al tío Noah con la señorita Morelos.

            –¿Perdieron la lucidez? –preguntó Leo alarmado.

            –Analiza esto, el tío sigue pensando en Alemania, pero si se une a una mujer aquí, tendrá que quedarse.

            –Eso si la contrata –alegó Leo.

            –Para eso estamos nosotros –señaló Luca frotando sus manos en señal de triunfo.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
capítulo anteriorcapítulo siguiente
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP