El silencio que siguió al gesto de Valentina se extendió por la mesa como una onda expansiva. Emma sintió el vino frío empapando la tela de su vestido, deslizándose hacia su piel con una sensación pegajosa que la hizo contener la respiración, más por la humillación que por el frío mismo. Los señores Ferretti intercambiaron miradas incómodas, Marco se llevó una mano a la boca sin saber qué decir, y por un instante que a Emma le pareció eterno, nadie se movió.
Fue Luca quien reaccionó primero.
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