La invitación llegó apenas dos días después de la noche del flan de naranja, entregada por una asistente con instrucciones tan escuetas como todo lo demás que provenía de Luca, vestido de gala, sin especificar color ni estilo, y una hora exacta en la que debía estar lista en el vestíbulo principal. Ninguna explicación adicional. Ninguna preparación previa sobre quiénes asistirían o qué se esperaba exactamente de ella.
Emma se vistió con el único vestido de noche que había traído consigo, uno de