“No voy a permitir que me humilles de esta manera, Anthony, si no puedo tenerte, entonces, nadie más te tendrá”
Me llevo la mano a la parte izquierda de mi pecho, en el mismo instante en que abro los ojos. Ardo de rabia y rencor.
¡Maldita perr@! ¡Cómo se atreve!
Arranco la vía que está conectada a mi brazo y el soporte cae al piso con un sonido estruendoso que se replica por toda la habitación.
―Tony… ¿Eres tú?
Lo fulmino con la mirada. ¿Qué clase de pregunta es esa?
―¡¿Acaso eres imbécil