Me quedo petrificado. ¿Un mes hospitalizado?
―¡Te dieron por muerto! ―grita desconsolada―. No tienes idea de las horas amargas que tuve que pasar cuando los doctores me dijeron que la única opción que tenía era la de desconectarte y dejar que te marcharas en paz ―aquella revelación pone mi piel de gallina―. Durante todo ese tiempo en el que permanecí a tu lado, a la espera que despertaras y volvieras a mí; agonizaba lentamente, porque sabía que no sería capaz de sobrevivir si perdía a la única