50. Capítulo: "Perversa Mujer"
No había más que odio en mi mirada.
No iba a fingir lo contrario.
Pero era también una mezcolanza en el alma, saturando mis emociones, él había cruzado la cuerda floja de la vida y la muerte sin problema, razón por la que debía estar contenta, rebosante de absoluta felicidad. Sin embargo, tener presente su mentira, me dejaba un pedazo de hielo clavado en el pecho, aborreciendo cada parte de su ser.
El escabroso hecho no había sido confirmado por él, y ya me temía que fuera cierto. Troya ardía