43. Capítulo: "Rota"
Toqué dos veces en la puerta del doctor Evanson. Aguardé su pase, al recibirlo ingresé a su oficina en la hora exacta que me indicó. Mis palmas sudaban, mi corazón en su caja saltaba con ferocidad; un subidón me retorció las entrañas al posarme bajo su mirada indescifrable.
—¿Cuál es el diagnóstico? Dígame por favor.
—Mariané, ¿cómo has estado?
—Mal, no he podido estar de otra forma, ¿qué tiene Ismaíl? Ya no más rodeos, doctor —pedí implorando.
—Smith no ha llegado todavía, él te explicará