44. Capítulo: "No es una Despedida"
—Es que…
—Ven aquí, florecilla. —emitió en un susurro bajito, me debatí un segundo, terminé acercándome, y me incliné dejando que me abrazara lo que podía —. Te amo.
—Y yo a ti, Ismaíl.
—No quiero que le digas a Isaac o a Lizzy, no merecen verme así —agregó.
Me separé y acaricié su mejilla.
—Haré lo que pueda, no puedo prometerte algo así.
…
Un panorama grisáseo se asomaba en nuestras vidas, empañando los cristales, llevándose la fugaz claridad que nos iluminó tan poco. El presagio, la cor