30. Capítulo: "La Historia Tergiversada"
El martes azotó mi ventana con los febriles rayos del sol dándome la bienvenida, me moví sobre la cama, estaba sola; no había un pequeño despertándome, apresurando cada movimiento de mi adormilada fisonomía, luego de recordar que anoche se fue con Ismaíl, comprendí el silencio que se tendía. Dejé las sábanas, incorporándome al suelo frío, premurosa me dirigí al baño.
Cepillé mis dientes, después tomé una ducha. Tras ponerme una falda lápiz, camisa blanca de mangas infladas y, tacones, decidí ma