28. Capítulo: "Rompimiento"
—Después del evento, lo lamento tanto —empecé a llorar.
Vi su nuez de Adán subir y bajar con fiereza. Presencié el cristal de sus ojos rotos por la espada de mis palabras. Pero no iba a permitir que viera los trozos de él, se hizo el roble.
—No, si no lo sentiste al revolcarte con él, mucho menos ahora, Mariané —refutó baldado por mi engaño —. Que te quede claro una cosa, no soy de los que tienden a vengarse, no me gusta el rencor, ni retener odio. Pero daré por terminada nuestra relación y