14. Niña caprichosa
Tocan la puerta y entra Reynaldo con una sonrisa pícara, se sienta frente a mí esperando que le cuente.
—¿Acaso no piensas decirle nada a tu amigo? ¿El que te ayudó para que tuvieras la oportunidad de reencontrarte con tu chica? —dice con exageración, haciéndose el ofendido— vamos, suéltalo ya.
—Sólo me dijo que fue amenazada por una mujer y que sus prejuicios están latentes, no quiere que me le acerque —me encojo de hombros.
—¿Ella logró dar con la mujer que la amenazó? de lo otro, es de esp