53. Mi hermano, mi verdugo
Llegamos a la clínica y noto que ya hay hombres cambiando los vidrios rotos, mis hombres en sus posiciones atentos a lo que ocurre a su alrededor. El escolta que se quedó dirigiendo al grupo y custodiando a mi padre y a Josmar se me acerca a penas me ve entrar.
—Buenas tardes jefe, su padre y su hermano están en la habitación, no hemos tenido ningún tipo de percance, todo ha estado en orden —me informa mientras caminamos hasta el ascensor.
—Muchas gracias, sigan atentos, el peligro sigue laten