Los ojos de Sawyer viajan de Lucy hacia Justin, una y otra vez, en un intento por descubrir qué está sucediendo entre ellos.
Lucy no lo ha visto, y Justin está tan necesitado de atención que ni siquiera levantó de la cabeza para ver quién había entrado.
—No te avergüences. Es lindo que sigas sintiendo cosas por mí. De hecho… ¿por qué no te masturbas por los viejos tiempos?
Esas palabras son todo lo que ella estaba necesitando para soltar a su animal interno. Aprieta las manos en puños a los costados y respira profundamente.
—No sé qué vi en ti, de verdad.
—Yo sí que lo sé, viste a mi enorme pene…
Ella no lo deja terminar esa oración. Un segundo después, su mano da de golpe en la mejilla de Justin tan fuerte que el eco retumba entre las paredes de la habitación.
Inmediatamente, su rostro se enrojece y se lleva una mano a la mejilla.
—¿Qué diablos te pasa? ¿Te has vuelto loca o qué?
—Eso fue por cada momento que me hiciste dudar de mí misma dejé que me trataras como la mierda, pero ya