—Déjame demostrarte lo agradecido que estoy —dice Sawyer, y la besa con un fervor que hace que todo lo demás desaparezca.
Lucy siente que el mundo se derrite alrededor. La presión de los últimos días, la tensión de la fianza, la angustia por su familia y por Sawyer… todo se evapora en un instante.
Solo queda él y ella, el calor de su cuerpo y la electricidad que recorre cada fibra de su ser.
Sawyer la aprieta contra sí, recorriendo su espalda con las manos, y Lucy no puede evitar dejar escapar