POV de NINA
José saltó de la cama con la agilidad de un depredador que nunca duerme del todo, su mano buscando instintivamente la Beretta en la mesilla mientras me cubría con su cuerpo.
—Quédate aquí —ordenó, su voz recuperando ese filo de acero que el romance del alba había suavizado.
Bajamos al patio principal minutos después. Brahim estaba allí, rodeado de sus guerreros azules, frente a un hombre joven y andrajoso que temblaba violentamente. No era un soldado; era un mensajero muerto de mied