POV de NINASupuestamente, en los brazos de Theo debería sentirme a salvo. Theo es el hombre que ha restaurado los fragmentos de mi autoestima, el hombre que me dio un hogar cuando el mundo parecía una tormenta.Theo comenzó a besar mi cuello. Su toque era suave, muy diferente a la forma en que José siempre dominaba, como si yo fuera de su propiedad. Cerré los ojos, intentando sumergirme en este calor.Una vez.Cuando los labios de Theo rozaron mi hombro, mi nariz captó de repente el aroma equivocado. No era el aroma cítrico y fresco de Theo, sino el aroma a sándalo, pesado y masculino.El aroma de José. Mi cuerpo se tensó al instante.—¿Nina? ¿Estás bien? —susurró Theo en mi oído.Forcé una sonrisa, aunque mi pecho comenzaba a asfixiarse.—Sí... yo solo... estoy bien, Theo. Continúa.Dos veces.Intenté abrazar el cuello de Theo, buscando un punto de apoyo. Sin embargo, cuando sus dedos acariciaron mi cintura, mi memoria reprodujo aquella noche —hace cinco años— en la que José me tocó
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