POV de NINA
Zayd me guio por los pasillos con una cortesía impecable, mientras Mateo, maravillado, corría por las alfombras persas. Pero detrás de nosotros, el sonido de unas botas pesadas y sucias rompía la armonía del lugar.
Jose caminaba a unos metros de distancia, escoltado por dos de los guardias personales de Zayd. Su rostro era una máscara de odio puro. Llevaba la misma ropa manchada de la batalla en el Riad, y su mano seguía vendada de forma tosca. Verlo allí, rodeado de tanto lujo, lo