POV de NINA
Estaba en mis aposentos, tratando de ignorar el pulso errático de mi propio corazón, cuando Carmen entró sin llamar, con el rostro pálido.
—Doctora, es el señor Vargas —susurró, evitando mi mirada—. Se ha desplomado en los barracones. La herida del Riad... no tiene buen aspecto.
Cerré los ojos con fuerza. —Dile a Zayd que envíe a su médico personal. No es mi problema.
—Él ya lo hizo, doctora —Carmen jugueteó con su delantal—. Pero Vargas echó al médico a gritos. Dice que prefiere qu