POV de NINA
El olor a salitre ya no me resultaba reconfortante. Ahora, ese mismo aroma me recordaba a la descomposición de nuestra cobertura. Estaba sentada frente al portátil, un dispositivo viejo y lento que había comprado en una tienda de empeños, conectado a una red pública que saltaba por tres servidores distintos antes de llegar a la red principal. Mis dedos, que durante años habían gestionado el flujo de capital de una de las corporaciones más influyentes del país, se movían ahora con un