POV de NINA
Al cuarto día, la puerta se abrió. No era un soldado. Era un hombre con una bata blanca, sin rango militar. Un analista. Traía una tablet y una silla. Se sentó frente a mí, con una expresión de curiosidad casi académica.
—Nina —dijo, sin usar mi apellido, como si no hubiera ninguno—. La red se ha desvanecido. No hay actividad. No hay transmisiones. No hay nada. Has tenido éxito en tu objetivo de ocultación. Pero, ¿a qué costo? Estás aquí. Jose está en una unidad de contención. En me