POV de NINA
Jose y yo estábamos en la parte trasera de nuestra choza, donde el sonido del mar ocultaba nuestras conversaciones. Él tenía las manos apoyadas en la mesa, apretadas con tanta fuerza que los nudillos se le habían vuelto blancos.
—Si lo interrogan —dijo Jose, con la voz quebrada—, Kael no durará ni una hora. Sabrá identificar a los otros dos contactos en su sector. Y esos dos, a otros tres. La red no es una estructura, es una cadena. Si se rompe un eslabón, la cadena se deshace.
—Lo