Capítulo 118: La ambición mas cruel.
—¿Qué fue lo que dijiste? — cuestionó Aurora a Armani, mientras daba una mirada cargada de dolor y decepción a su esposo.
Todos habían dejado de hablar o de murmurar, y un silencio sepulcral se había instaurado en el lugar. Las lágrimas de Aurora se resbalaban en sus pálidas mejillas, y sus ojos enrojecidos por el llanto le lanzaban mil cuestionamientos a Massimo.
—No es lo que tu piensas, Aurora. — dijo Massimo intentando hablar con su esposa.
—¿Qué no es lo que ella piensa?, ¿Dice que usted n