Capítulo 123: La felicidad del presente, y la promesa del mañana. (Epílogo)
Después de lo que le parecieron horas interminables, Massimo, finalmente, aterrizo en Palermo, y de inmediato ordenó que lo llevaran al hospital, luego de más de doce horas sin saber nada de Aurora y de su hijo. Lagrimas se le derramaban desde los ojos de zafiro, y sufriendo, su corazón le dio un vuelco en su sitio, al divisar el hospital…una vez allí, corrió tan rápido como le permitieron sus fuerzas a pesar de los regaños de los médicos y enfermeras, hasta llegar a la habitación de su esposa.