Tres días después, Alexander ya tiene un departamento visto. En cuestión de días lo ha encontrado. Nunca había estado tan entusiasmado por algo.
Ha tratado de convencerse de que es por la idea de tener a sus pequeños cerca, pero sabe que en parte, también es por la idea de tener a Isabella a metros de distancia.
El ascensor se detiene suavemente en el piso más alto. Alexander se adelanta y, con un gesto galante, invita a Isabella a salir primero.
Ella respira hondo antes de hacerlo.
El pasillo