Camille repasa sus uñas recién pintadas mientras espera en la comodidad de su casa.
El informe aún no llega, pero sabe que su espía no tarda.
Desde que descubrió la verdad, cada paso de Alexander ha estado bajo vigilancia. Saber que tiene hijos con Isabella ha alterado su mundo… pero no su objetivo.
La boda sigue en pie. Y Alexander será suyo. Como sea. En eso no piensa ceder.
Esa misma tarde, en un café discreto de la ciudad, recibe el sobre con las fotografías. En ellas, Alexander aparece