El televisor de la pequeña sala parpadea con el noticiero de las seis. Las imágenes son claras, rápidas, acompañadas de una voz urgente: “Se ha emitido una orden de captura contra Camille Leclerc, implicada en el secuestro de una menor de edad, hija del empresario Alexander Black”.
Óscar traga saliva. Está solo en su apartamento, el aire se siente denso, casi irrespirable. La decisión que ha estado considerando desde hace días ahora se vuelve inevitable.
Ha llegado el momento. No puede seguir