El día comienza como cualquier otro. El cielo de la ciudad está cubierto por una fina neblina que pronto se disipa con los primeros rayos de sol.
Isabella peina con suavidad el cabello de Emma mientras Alexander ayuda a Liam a abrochar su chaqueta. Gael, como siempre, juega con sus cordones desatados mientras tararea una canción que escucharon en la radio.
—¿Listos para conquistar el mundo, pequeños? —pregunta Alexander, agachándose frente a ellos.
—¡Sí, papi! —responden los tres a coro, riend