Jade quedó completamente destruida luego de la partida de Adriel y entonces supo que ya no había nada que hacer.
Lo había intentado todo.
Se había humillado.
Había suplicado y, aun así, la decisión del hombre no había cambiado.
Con resignación y dolor se dijo que era el momento de dejarlo ir para siempre.
Trató de convencerse de la idea de que era lo mejor y de que pronto superaría lo que habían vivido juntos.
Pero no era para nada fácil.
Los días siguientes se la pasó sumida en una depre