—¿Tú me has amado siempre? —preguntó Jade con un ligero tartamudeo.
Simplemente, no podía creerlo, le resultaba impactante escuchar que Adriel admitiera sus sentimientos abiertamente.
¿Cuándo sucedió esto exactamente y por qué no se percató antes?
—Así es —aceptó el hombre con firmeza en su voz—. Te amé desde niño, te amé también de adolescente y te amo ahora que soy un hombre. Te he amado siempre, Jade, y no creo que eso pueda cambiar jamás.
—Adriel…
A Jade le resultó imposible mantener sus