Natalia no podía dejar de observar cada rincón de su consultorio.
Era tan bonito.
Se sentó en su escritorio con una sonrisa ancha, mientras contemplaba el pequeño, pero acogedor espacio. Estaba diseñado con tonos suaves y detalles infantiles que buscaban tranquilizar a los pequeños visitantes.
Incluso tenía algunos peluches, dibujos de sus hijos que había enmarcado en la pared, también había una alfombra colorida en el centro, la cual complementaba el ambiente.
Su esposo había sido el patr