—Mamá… —murmuró Natalia.
La palabra se sintió tan extraña en su boca.
—Sí, mi amor, aquí está mamá —su madre no se separó de ella.
Pero Natalia sentía que necesitaba algo de espacio para poder asimilar lo que estaba ocurriendo.
El aire que llegaba a sus pulmones era cada vez más deficiente, era como si todo diera vueltas a su alrededor y se encontrara atrapada en un bucle donde el día en que había sido abandonada se repetía una y otra vez en su mente.
Recordaba el dolor, la impotencia. El recha