Ana Paula sintió el deseo de pasar desapercibida en medio de esta situación tan inesperada, pero cuando sus ojos se cruzaron con los del extraño supo entonces que era demasiado tarde para eso.
Aun así, lo intento.
Desvió la mirada y aparento concentrarse en los exámenes que llevaba en su mano.
«Con suerte ese hombre no la recordaría», pensó esperanzada, dando pasos indecisos.
Sabía que resultaría demasiado incómodo esto de volver a verse luego de… una noche loca.
Porque aquello era lo único