Dos días después, finalmente conseguía el valor necesario para levantarse de la cama y acudir a la consulta con su médico obstetra.
No necesitaba hacerse una prueba de embarazo para saber que estaba en estado.
Ya había vivido todos estos síntomas antes.
Sus pequeños hijos se mostraban muy preocupados por su estado de ánimo, antes de irse a la escuela siempre acudían a su habitación y le daban un beso, le traían una flor o le pedían que se mejorara pronto. Sabía que estaba sufriendo por la “t