Fabián recibió el mensaje y frunció el ceño.
Aquel escrito no era algo propio de la dulce y siempre medida Ana Paula Colmenares.
Algo iba mal.
No necesitaba ser muy inteligente para saberlo.
Se alejó de su computador y entonces contempló sus opciones.
Las cosas con Natalia iban lo bastante bien como para pensar siquiera en echarlo a perder.
Así que se decidió en responder:
“No puedo. Pero llamaré a tus padres para que te acompañen en este momento”
Esperaba que eso la tran